Un viaje a Mordor es algo que no se propone, aparece en tu puerta, cual mago gris que te coge por el pescuezo y te empuja al camino. No hay trolls de piedra, ni Tom Bombadil. No hay Trancos, Rivendel, ni dama blanca de Lorien. En el camino a Mordor no te traiciona Gollum, ni te dejas vencer por el desánimo, y lo peor de todo, no está Sam para sacarte las castañas del fuego. El camino a Mordor no es un camino, es un tobogán, directo desde el salón de tu casa. Y sin comerlo ni beberlo te encuentras en el país de la desolación, con ceniza hasta los tobillos, el cielo contaminado y azufre por montera, tras una cordillera de rocas afiladas.
Después, con el tiempo, cuando ya comienzas a pensar que será tu residencia habitual. Cuando ya has juntado cuatro ramas muertas para encender un fuego que no calienta, y te acostumbras al olvido forzado, a la obligación de no recordar lo lejos que queda La Comarca. Cuando ya has pasado todo eso, comienzas a deshacer el camino que no es camino. Los pies se llenan de llagas, la piel se te quema, pierdes los párpados y las rodillas se vuelven de goma blanda. Vuelves cargado de cicatrices, sin decir palabra, con el espíritu en una cajita de madera y los huevos en un petate viejo. Vuelves como un autómata salido de la línea de producción, por inercia, una deuda a la ética personal y, sobretodo, una cuestión de supervivencia.
Después, con el tiempo, cuando ya comienzas a pensar que será tu residencia habitual. Cuando ya has juntado cuatro ramas muertas para encender un fuego que no calienta, y te acostumbras al olvido forzado, a la obligación de no recordar lo lejos que queda La Comarca. Cuando ya has pasado todo eso, comienzas a deshacer el camino que no es camino. Los pies se llenan de llagas, la piel se te quema, pierdes los párpados y las rodillas se vuelven de goma blanda. Vuelves cargado de cicatrices, sin decir palabra, con el espíritu en una cajita de madera y los huevos en un petate viejo. Vuelves como un autómata salido de la línea de producción, por inercia, una deuda a la ética personal y, sobretodo, una cuestión de supervivencia.
Al fin y al cabo, uno no es nada más que eso, cicatrices, de Nazgul o no, que a veces se abren y echan fuera el caldo vital que te mantiene vivo, empapas las sábanas y ya no hay quién duerma, especialmente en invierno.
En el tiempo de ausencia uno se encuentra que muchas cosas han cambiado, que la rueda de la fortuna no se detiene y sigue girando, empujada por dos bichos raros que se ríen, a carcajadas, de uno mismo, del mundo y de todo lo que uno pensaba que era real y valía la pena.
En ese lapso, se acercan los compromisos, se pierde la motivación y luego todo son prisas y cabeceos apurados, agendas repletas de citas y correo pendiente de respuesta. Aunque también hay asuntos buenos. Tan buenos, que merecen ser anunciados.
Por una parte muchos amigos y conocidos han alcanzado reconocimiento a su trabajo. La editorial GRUPO AJEC ha logrado siete nominaciones al Premio Ignotus. Al igual que el escritor Vilar Bou que se ha visto nominado en la candidatura de mejor novela. Un relato de la escritora Pilar Alberdi fue seleccionado en la antología Calabazas en el trastero. Y a mí me entrevistaron para la revista Imaginarios de septiembre y también en la página La biblioteca Imaginaria.
Pero lo más gordo está por venir. Si tiendes la oreja podrás escuchar el retumbar del suelo. El fin de semana que viene es la Hispacón en Burjassot y para cuando se pase la resaca de tanta literatura de género todavía habrá más. El próximo mes de noviembre, se celebrarán en Castellón unas jornadas literarias de lo más sugerente. A día de hoy el cartel se presenta con algunos de los más competentes autores del panorama fantástico español. La lista de actividades, talleres, charlas y presentaciones editoriales anda en proceso de concreción y pulimentado, y aunque todavía falta mucho, ya podéis echar un vistazo en la página de las jornadas.
Por el momento, lo otro, continúa en fase de regreso, de vuelta a La Comarca.



4 comentarios:
Nah, solo pasaba a darte un abrazote y dejarte un sonrisa :)
Pues gracias por pasar. Sonrisa y abrazo van de vuelta también :-)
Guillem! Hace rato que no pasaba por el blog y veo que el verano te ha tratado bien, con un par de nuevas reseñas y críticas excelentes. Ahora nos comenzamos a preparar para el calorcito por aquí y, en mi caso, a intensificar el horario laboral.
Suerte y que sigan los éxitos! Ya nos mantendremos en contacto.
Hola, Marcelo ¿qué tal? Bueno, el verano me ha tratado regular, me ha dado algunas caricias y buen bofetón. Me alegro que con el buen tiempo llegue la mejor literatura.
Gracias por pasar.
Un afectuoso saludo.
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