Leí
la sinopsis del libro y pensé que había algo en esa novela que iba a gustarme.
Mal piensa y acertarás. Yo lo hice y, efectivamente, me gustó la novela de
Jesús Cañadas. Hay un fondo oscuro, tétrico, en ese libro; en la prosa poética
cargada de figuras e imágenes oníricas; un sentimiento despechado, crudo y
vehemente, muy andaluz y errante -quizá
como él se define-. Una novela difícil de clasificar; todavía me
pregunto por qué está en la colección de fantasía de Ajec. Hay muchas cosas que
no me gustaron, por supuesto, comenzando por la portada, la barrera empática
que me imponían algunos personajes, el contexto de un mundo ajeno casi hasta el
final del libro. Pero, sin embargo, la prosa de El baile de los secretos es una
promesa, una inversión de la literatura fantástica española.
Me
puse en contacto con Jesús y le propuse mantener una charla para publicar en mi
blog; una entrevista atípica, sin preparar preguntas y respuestas, con libertad
para comentar, interrogar y opinar sobre lo que nos viniese en gana. Aquí os
dejo la conversación completa y os prometo que no tiene desperdicio.
Una charla con Jesús Cañadas.
Guillem: Hola Jesús, comenzamos la charla, y comenzamos
por el final, ¿en qué proyecto literario andas metido ahora?
Jesús: Acabo de terminar mi segunda novela, una
historia de aventuras/terror que no tiene nada que ver con El Baile de los
Secretos. Se llama "454 de Angell Street" y está protagonizada por H.P. Lovecraft. Y hasta aquí puedo
leer.
También
llevo tiempo trabajando en un cómic de terror con el artista Albo López, que ya ilustró el Baile y
que también ha ilustrado 454. Estamos ahora mismo negociando con un par de
editoriales, pero como no tenemos nada firmado aún, no te puedo dar nombres.
Estos
son los dos proyectos más seguros. Tengo un par de colaboraciones en antologías
y un par de cosas aún más locas, pero que están en el aire.
Ya
que estamos, y si se me permite preguntar en nuestro experimento, ¿en qué te
vas a meter tú después de Dueños del
Destino?
Guillem: No paras, chico. Yo, la verdad, ando liado con
una nueva novela que me tiene loquito y que espero acabar en un par de meses
como mucho. Una vuelta de tuerca a lo que entiendo como novela de personajes.
Ya te pondré al día en uno de nuestros encuentros. Porque este año: ¿Hispacón,
Fantastics, y Dos Hermanas? ¿Es eso el principio de una carrera literaria con
sabor a recompensa?
Jesús: Ea, pues ya tengo ganas de hincarle el diente a
tus dos próximas novelas, je je.
Sí,
este año, a no ser que ocurra una catástrofe tipo otra visita del Papa, no
perderé ni una cita en España. Es probable que también esté en algunas de
Alemania e Inglaterra, pero sólo si el bolsillo lo permite. Y ya me está
poniendo mala cara sólo de verme escribir esto...
Aunque
uf, esas dos palabras juntas dan miedo. Me cuesta pensar en el concepto
"carrera literaria" aplicado a mí mismo. Yo por ahora he escrito dos
novelas en mi vida, y he publicado una. Quién sabe cuándo publicaré la otra. Me
siento mucho más cómodo en la piel del público de la convención que en la del
ponente.
Así
que voy a marcar la respuesta no, no es el principio de una carrera literaria,
por ahora. Es un enamorado del fantástico que hace malabares con sus finanzas
para poder echar unos días en compañía de gente con sus mismas aficiones.
Lo
cual me lleva a mi pregunta capciosa: ¿qué eres más, lector o escritor? O,
hilando más fino, ¿pasas más tiempo al día leyendo que escribiendo, o
viceversa?
Guillem: ¿Sólo has escrito dos novelas? Caray... Pues
creo que eso le da más valor todavía a El baile de los secretos. En respuesta a
tu pregunta: soy escritor, no sólo porque pase más horas escribiendo, sino
porque ya no soy capaz de leer un libro sin deshacerme de esta profesión que
juzga y hurga en todo lo que me hecho a las narices. Quizá por eso me gustó tu
novela, porque tenía algo diferente que no había encontrado todavía en otros
títulos de la actual narrativa. ¿No estamos acostumbrados a la alegoría poética
en la literatura fantástica? ¿Quién está más presente en tu trabajo, Ende o
Lorca?
Jesús: Ahí te he visto fino, por partida doble. A mí
me pasa exactamente lo mismo. No hay manera de leerse un libro y simplemente
"leerse un libro". Siempre estás pensando ¿cómo ha hecho esto? ¿cómo
ha hecho aquello?. O peor aún: ¿cómo no se me ha ocurrido a mí antes? Yo por mi
parte intento dedicar al día el mismo tiempo a leer que a escribir, pero no
siempre lo consigo.
Creo
que no estamos acostumbrados al lirismo en la literatura fantástica, aunque
ejemplos no faltan: Bradbury, Cortazar, Rafa Marín o los cuentos de Félix
Palma, por decirte cuatro así a botepronto.
La
cuestión es más complicada de lo que parece. No hace falta abundar en recursos
estilísticos, pero tampoco hace falta olvidarse de ellos. Hay gente que oye
"recurso estilístico" y piensa del tirón en metáforas. Y se acabó.
Tan válidas como la metáfora o el símil son la prosopopeya, la sinestesia, la
anadiplosis... son sólo herramientas. Si están ahí, ¿por qué no las usas? ¿A
santo de qué se demoniza el epíteto?
No
tienes que ser ni Vicente Aleixandre ni Hemingway. Tienes que ser tú.
En
cualquier caso, un consejo de Ray Bradbury que me tomo al pie de la letra es
leer poesía todo el tiempo. Lo cual entronca con tu segunda pregunta: están
presentes los dos, Ende y Lorca.
En
el Baile hay guiños más o menos explícitos a Juan Ramón Jiménez, a Cortazar, a
Borges, a Rodrigo Fresán o a Daniel Pennac. Pero también los hay a Lovecraft,
Gaiman, Alan Moore, a los Cantos de Hyperion de Simmons... una cosa no quita la
otra. Como tú me dijiste en el Fantasti'CS 2010, es casi imposible escribir
fantasía sin estar influenciado por Martin. También es imposible escribir de
amor sin estar influenciado por Benedetti. Y el Baile de los Secretos es una
historia fantástica de (des)amor.
Te
iba a preguntar si te ves escribiendo fantástico toda la vida, pero prefiero
plantearte la misma pregunta: ¿Hay más de Benedetti o de Martin en tus
historias?
Guillem: Benedetti, sin lugar a duda. Aunque ni siquiera
yo sé qué es aquello que habita lo que escribo. Siempre he pensado que soy un
iconoclasta, o quizá es que no me atrevo a confesarme y así me veo traicionado
por mi ego. ¿Por qué Benedetti y no Martin? Me gusta pensar que los poetas
pueden llegar a hurgar en el alma del hombre, y eso es algo que me interesa realmente.
Como repiten en El club de los poetas muertos: llegar al meollo de la vida. Por
eso voy a responder a la pregunta que no me has hecho: ¿Me veo escribiendo
fantástico toda la vida? Pues no. Siento que la fantasía épica es algo
circunstancial, aunque es el género en el que me encuentro más cómodo.
Por
cierto, hablando de géneros, El baile de los secretos tiene escenas realmente
terroríficas. ¿Has probado a escribir terror puro y duro? ¿Tiene algo que ver
con ese nuevo trabajo protagonizado por Lovecraft?
Jesús: ¿Qué es el terror puro y duro? Probé a escribir
terror puro y duro y salió el Baile. Luego AJEC me dijo que no, que como había
un tío con una espada, lo metíamos en la colección de fantasía épica. Yo le
dije: "Si me lo vas a publicar, por mí lo puedes meter en intriga
histórica y llamarlo "El Algoritmo Oscar Wilde".
Lo
que quiero decir es que la clasificación de géneros muchas veces nos hace
excluir más que definir. Por ponerte un ejemplo, ¿qué género es "Mujer
Abrazada a un Cuervo"? ¿"El Sueño del Fevre"? ¿"La mujer
del viajero en el tiempo"? Hace meses leí por ahí un debate sobre si
"Lágrimas en la Lluvia" de Rosa Montero era ciencia ficción o no.
Pues vaya. ¿Te ha gustao el libro,
picha? Pues eso es lo único que hace falta. Seguramente por ahí van los tiros
de que la gente no esté acostumbrada a la prosa poética en fantasía.
Pero
me estoy enrollando. Al lío: en la novela de Lovecraft hay terror, sí. Pero hay
más cosas, como en el Baile. La figura de Lovecraft me fascina, muchísimo más
que sus cuentos. Me intriga cómo un tío racista, chovinista, misógino,
displicente e incapaz de alejarse de su ciudad natal se ha llegado a convertir
en un icono de la cultura popular contemporánea a nivel mundial, desde peluches
de Cthulhu a camisetas de "Cthutlhu for President". O lo que es lo
mismo, cómo llega a resultar tan atractivo que un chaval de barrio chungo de
Cádiz se decida a dedicar dos años de su vida a escribir una novela sobre él.
Lovecraft
está lleno de contradicciones. Se dice que estuvo toda su vida dominado por su
madre, pero jamás llegó a visitarla los dos años que se pasó ingresada en el
hospital antes de morir. Odiaba prácticamente a todo el mundo, pero hizo amigos
en toda América (es mentira eso de que estuviera siempre recluido en casa, viajó
muchísimo), amigos que luego se partieron la cara para que sus obras se
publicasen.
Total,
que sobre ese tío va la novela. ¿De qué género es? Yo qué sé. Lo que sí sé es
que es arriesgada. Escribir sobre Lovecraft es pedir a gritos que se te tiren
al cuello los puristas, seguramente los mismos que ponen el grito en el cielo
porque Rosa Montero
no-puede-escribir-ciencia-ficción. Pero bueno, también el Baile es arriesgado.
Por Crom, una novela con un juego de rol, ¡con la mala prensa que tienen! Santi Eximeno me dijo que estuvo a
punto de dejarla por eso. Luego se alegró de no haberlo hecho. Y encima,
escrita de forma rara. (te juro que ya me han llegado varias críticas con esa
frase: "qué raro escribe"). Peor aún, una novela que se puede
entender como romántica. Será que lo en lo que escribimos habitamos nosotros, y
nosotros somos muchas cosas.
Tengo
por ahí una novela corta publicada en una antología de fantasmas que sacó DH Ediciones este año. Es terror, pero
en realidad la historia va de mi padre, que se murió de cáncer en 2003. Y ni
siquiera va de eso; si me apuras, va de mi miedo a repetir los errores de mi
padre en su vida. O lo que yo entiendo como errores. Tienes mucha razón en lo
de llegar al meollo de la vida. Pero en la vida no hay sólo terror. Hay diferentes
cosas y todas arrejuntás. En "Los Lunes al Sol" te hartas de llorar,
pero también hay momentos muy cómicos. Porque de eso va este rollo. Y esa es la
sensación que buscamos imitar en nuestras historias, ¿no?
Y
con este rollaso salto del tirón a mi pregunta. Es una pregunta que me he hecho
a mí mismo varias veces. La versión dirigida a mí es: ¿no te da vergüenza
escribir de amores con todo lo que está pasando e el mundo?
La
versión para ti es: ¿Crees que, como escritores, tenemos la responsabilidad de
criticar la realidad que nos rodea? Llámalo componente social, denuncia o como
quieras. Estoy pensando en Paolo Bacigalupi. ¿Caben las ideas del 15-M en una
novela fantástica?
Guillem: Imitar la vida, eso es algo muy complicado que
además de práctica con la pluma requiere mucha introspección y ejercicios de
contorsionismo frente a la pantalla y a la barra del bar.
Aplaudo
tu decisión de escribir sobre un personaje como Lovecraft, es una apuesta
valiente y complicada y sí, te pueden caer tortas por todas partes, pero
también elogios. Ninguno de los dos valen para nada, pero acojonan. Yo,
personalmente, después de leer El baile de los secretos, tengo ganas de ver en
qué te metes ahora, y no soy el único.
Respecto
a tu pregunta: en una novela cabe todo, por eso es una novela; y cómo tú mismo
dijiste: aparte del género.
A
veces se escuchan voces que apuestan por el mutismo de los artistas, porque sus
ideas políticas, religiosas, morales, queden fuera de las obras. Eso es una
soberana estupidez. El escritor debe hacer gala de su ideología, dentro y fuera
de la obra; ¿para qué escribe si no? ¿Para entretener? Para eso ya están los
fuegos artificiales y las sopas de letras. Un libro debe remover las tripas del
lector, o por lo menos intentarlo, hacer que busque en su moral y que la
enfrente a las acciones de los personajes. Sienta asco o admiración por ellos.
La mayoría de aquellos que dicen que no se debe plasmar la ideología propia en
una novela no saben que su moral impregna sus trabajos. En este aspecto hago
mías las palabras del filósofo francés Michel
Onfray: el mayor éxito del cristianismo ha sido convertir su minusvalías
morales en parte del acervo cultural occidental, de forma que el suconsciente
colectivo se encuentra contaminado por una moral a la que nos creemos
impermeables. Sin embargo, otra cosa es hacer proselitismo y propaganda. La
televisión empaña su programación con discriminaciones encubiertas, la mayoría
de libros están repletos de comportamientos morales y juicios de valor que
dicen mucho de sus autores. Nadie puede decir que escribe aparte de su moral.
Lo peor es creerlo y atacar a los otros.
En
mi novela hay una gran influencia del 15-M y de los movimientos sociales del
último año. Se habla del mal gobierno, del retorno a la vida sencilla, de los
tejemanejes de los líderes y las guerras por la ambición y el poder. Soy hijo
de mi tiempo, no puedo negarlo.
Y
ya que estamos, de novato a novato, en tu primer año de publicación ¿qué te ha
parecido la experiencia? ¿El mundo editorial es un prostíbulo, un circo romano
o un barco pirata?
Jesús: ¿El mundo editorial? Aquí todo quisqui va a su
puta bola. Se pone muy buena cara a otros autores/reseñadores para luego
despellejarlos en un foro, en una tertulia o en la barra de una convención.
Parece que la reseña es la moneda de cambio, aunque yo aún no sé para qué
valen, aparte de para darte gustirrinín.
Hay gente que está ensimismada con sus blogs, y se creen que son la CNN. A mí
me han llegado a insinuar que me harían una mala crítica si no les mandaba un
ejemplar gratis (creo que todavía van de camino al sitio donde les mandé).
De
todas maneras, no me ha sorprendido el panorama. Eso no es el mundillo
literario. Es España. Pasa lo mismo en todos los ambientes, desde la comunidad
universitaria hasta, qué te digo yo, el carnaval de Cádiz. Yo he tenido la
suerte o la desgracia de currar en el ámbito cultural, y eso sí que es un circo
de los peores.
Por
suerte, hay gente que no entra en el juego. Aquí no tengo más remedio que
mojarme y mencionar a Juan Ángel Laguna
Edroso. Le conozco poco, pero me parece impecable en ese sentido. Si tiene
ganas de escribir una crítica, la escribe, y si tiene que decir que no le ha
gustado una historia, pues lo dice. Luego la mala sangre se queda en el
teclado. No conozco a nadie que tenga problemas con él. Un feliz ejemplo.
No
siempre es así, por desgracia. Acuérdate de la que se montó hace meses con una
crítica de Heredero de la Alquimia.
Yo creo que ninguna de las partes estuvo acertada en el asunto: la crítica fue,
cuanto menos, poco diplomática; y el autor reaccionó como si le hubieran
mentado la madre. Claro, es difícil enfriarse cuando se trata de tu niño, ése
al que has dedicado tanta pasión y esfuerzo. Pero hay que intentarlo. A lo
mejor estoy yo equivocado, pero prefiero agradecer una crítica buena y no
contraatacar a una crítica mala. Me parece más elegante.
Hace
poco leí por enésima vez que la literatura fantástica española está fatal. El
autor (o autora, no lo recuerdo) del blog ponía como ejemplo a Condenados, de Santiago Eximeno. Decía que como novelilla estaba pasable, pero que
no se podía comparar a literatura buena, como Cien años de soledad o El
Quijote. Ole tus huevos. Pues no, macho, me parece que muchos salimos perdiendo
si nos pones ahí el listón. Sin embargo, hasta donde yo sé Santiago no se dignó
a responder a este disparate. Me parece que una crítica que descalifica por la
cara se responde a sí misma.
En
cualquier caso, lo dicho: la clave es el respeto. Parece una perogrullada, pero
hay gente que no lo tiene asumido. Como escribió Javier Ruescas en alguna parte: puedes poner a parir a mi obra, e
incluso a mí, si quieres. Pero no insultes a mis lectores.
Venga,
vamos a hablar un poco de lo positivo, para no agobiarnos. ¿Cuál es tu momento
favorito de la escritura? Alguno tiene que haber, o no estarías en este
prostíbulo romano flotante.
Guillem: Una vez leí que en la literatura hay que ir al
tanto con los egos. Yo siempre intento tener mucha mano izquierda al respecto,
al fin y al cabo soy un novatillo, aventajado, pero novato. Así que prefiero
escuchar, meditar y equivocarme cuando tengo que hacerlo. Tan sólo soy un
novelista. No puedo evitar sonreír cuando escucho la canción de Morrisey titulada: "Odio cuando
mis amigos triunfan". Hay que tener muchos huevos para decir algo así, o
que te resbale lo que piensan los demás. De todas formas, de momento, todo han
sido grandes y positivas experiencias. Me he dado con un canto en los dientes
cuando no me han incluido en alguna lista de recomendados, pero es más culpa de
las expectativas propias, algo que intento abandonar a medida que crezco, que
de mi obra o la página de recomendaciones.
¿Mi
momento favorito de la escritura? En eso suelo ser muy poco poético. A mí de
escribir lo que me gusta es escribir. Pasarme horas delante del ordenador para
sacar una historia y echarla a rodar en la imaginación de otros. A veces,
cuando un lector te escribe un correo, o cuando te encuentras a alguien en una
convención, o alguien reseña o comenta en un foro... pues el ego se resiente y
piensas: cojonudo soy. Pero eso es una patraña que se esfuma. Lo único que
cuenta es lo que uno teclea al final de la semana y la capacidad de autocrítica
que te empuja escaleras arriba. A mí me pone aprender de los grandes
escritores, quizá es el espíritu competitivo, me gusta competir porque me
obliga a ser mejor. Pero siempre, como dijiste, desde el respeto. Creo en la
sinergia creativa más que en el conflicto ideológico.
Y
ya que hablo de expectativas, ¿esperas algo de la literatura? Hace poco, un joven
que se iniciaba en esto, me preguntaba si se gana dinero con los libros. La
verdad, aunque parezca mentira, me costó convencerlo de que no hay dinero en la
literatura y que esa no es la actitud. Así pues...
Jesús: Sí, je je, hay que tener cuidado con las
expectativas, pero supongo que se aprende con la experiencia. Yo también
esperaba irracionalmente que el Baile se agotase a las dos semanas y que le
llovieran los premios. Son cosas que sabes que no van a pasar, pero no puedes
dejar de cruzar los dedos. Imagino que mi madre siente lo mismo con cada sorteo
del Gordo.
Con la escritura a mí me pasa al contrario que a ti, fíjate. Yo soy muy duro con las cosas que escribo. Adoro el acto de escribir cuando sale bien, pero mi primer impulso del día siguiente es tirarlo todo a la basura. Luego lo dejo descansar y lo releo. Ése es mi momento favorito, la primera corrección de la historia entera. Intentar desdoblarme a mí mismo y acercarme a ella siendo lector. Cuesta, eso sí. Supongo que por eso he tardado en lanzarme a intentar publicar.
En cuanto a esperar algo de la literatura, tendré que desnudarme por completo y admitir que soy una puta de las letras. Yo escribo para que me quieran, como dijo Lorca. Esto ya lo he contado mil veces, pero es verdad: hace algunos años, la novia de Albo López se leyó un cuento mío, y al cabo de un par de semanas me dijo: "cuando me leí tu cuento me dieron ganas de escribir a mí también". Desde entonces estoy enganchado a esa sensación. No lo puedo evitar, quiero que la gente se lea mis historias y lo flipe. No me basta con fliparlo yo, quiero que te las leas tú y me digas qué has sentido. Y si no te ha gustado y me das caña, pues mejor, así aprendo. Por eso al final de esta entrevista te preguntaré qué es lo que no te ha gustado el Baile.
Aquí entra en juego un punto importante: lo que no puedes hacer es amoldarte a lo que quieren terceros. Hay cantidad de personas que me han dicho que el Baile es un lío, que no entienden la trama o que se pierden entre los personajes. Pues es lo que hay, campeones.
Las historias que quiero escribir siguen más o menos el esquema A --> B --> C --> D --> E, pero me gusta empezar mostrándote C, pasar a B, seguir con D y E, mostrarte A en el clímax final y, si hay suerte, hacerte un epílogo con F. Ése es el ideal, luego tú te montas la película. Qué le voy a hacer, me gustan las pelis de Iñárritu.
Por lo demás, nunca he llegado a soñar con ganar millones. Sí que con dieciocho años quería ser "escritor mileurista", o sea, ganar lo suficiente con esto como para pagar el alquiler y la cerveza Duff. Dos emails bien claritos de Domingo Santos (ole sus huevos, fue el primero que me publicó un relato) me bajaron a la tierra.
Mi pregunta va a tenor de ese espíritu competitivo que mencionas, y que todos tenemos: ¿Escribirías algún día una novela a cuatro manos? Tranqui, no es una proposición. La pregunta puñetera viene ahora: si la respuesta es sí, ¿lo harías con un escritor más experimentado o más novato?
Con la escritura a mí me pasa al contrario que a ti, fíjate. Yo soy muy duro con las cosas que escribo. Adoro el acto de escribir cuando sale bien, pero mi primer impulso del día siguiente es tirarlo todo a la basura. Luego lo dejo descansar y lo releo. Ése es mi momento favorito, la primera corrección de la historia entera. Intentar desdoblarme a mí mismo y acercarme a ella siendo lector. Cuesta, eso sí. Supongo que por eso he tardado en lanzarme a intentar publicar.
En cuanto a esperar algo de la literatura, tendré que desnudarme por completo y admitir que soy una puta de las letras. Yo escribo para que me quieran, como dijo Lorca. Esto ya lo he contado mil veces, pero es verdad: hace algunos años, la novia de Albo López se leyó un cuento mío, y al cabo de un par de semanas me dijo: "cuando me leí tu cuento me dieron ganas de escribir a mí también". Desde entonces estoy enganchado a esa sensación. No lo puedo evitar, quiero que la gente se lea mis historias y lo flipe. No me basta con fliparlo yo, quiero que te las leas tú y me digas qué has sentido. Y si no te ha gustado y me das caña, pues mejor, así aprendo. Por eso al final de esta entrevista te preguntaré qué es lo que no te ha gustado el Baile.
Aquí entra en juego un punto importante: lo que no puedes hacer es amoldarte a lo que quieren terceros. Hay cantidad de personas que me han dicho que el Baile es un lío, que no entienden la trama o que se pierden entre los personajes. Pues es lo que hay, campeones.
Las historias que quiero escribir siguen más o menos el esquema A --> B --> C --> D --> E, pero me gusta empezar mostrándote C, pasar a B, seguir con D y E, mostrarte A en el clímax final y, si hay suerte, hacerte un epílogo con F. Ése es el ideal, luego tú te montas la película. Qué le voy a hacer, me gustan las pelis de Iñárritu.
Por lo demás, nunca he llegado a soñar con ganar millones. Sí que con dieciocho años quería ser "escritor mileurista", o sea, ganar lo suficiente con esto como para pagar el alquiler y la cerveza Duff. Dos emails bien claritos de Domingo Santos (ole sus huevos, fue el primero que me publicó un relato) me bajaron a la tierra.
Mi pregunta va a tenor de ese espíritu competitivo que mencionas, y que todos tenemos: ¿Escribirías algún día una novela a cuatro manos? Tranqui, no es una proposición. La pregunta puñetera viene ahora: si la respuesta es sí, ¿lo harías con un escritor más experimentado o más novato?
Guillem: Escribir a cuatro manos es más complicado de lo
que parece. Además yo soy un tipo bastante dominante cuando escribo. Pero me
encantaría un proyecto a cuatro manos. Me gustan los retos, especialmente los
literarios. Yo soy de los que intenta buscar el más difícil todavía. Hay cosas
que vale la pena probar en la literatura. Aunque parezca mentira, aún quedan
caminos por descubrir y cosas que no ha hecho nadie.
Si
tuviese que plantearme un proyecto así, valoraría la creatividad y la
iniciativa, que supongo es algo que se gana con el tiempo frente al teclado;
uno aprende a trabajar su creatividad y a afinar la puntería con los proyectos
que comienza. Se gana confianza y también se es más realista con las
posibilidades de la obra propia.
Y,
ya para ir acabando, la pregunta que odio me hagan a mí: ¿Podrías recomendarme
algún libro?
Jesús: Uf, si pudiera que recomendarte sólo un libro,
te recomendaría dos:
Mantra, de Rodrigo Fresán. Seguramente el mejor libro de fantasía que me he leído en diez años y un clarísimo ejemplo de que la fantasía en castellano no está ni de lejos mal. Es, salvando las distancias, el House of Leaves castellano.
Y si no te da miedo leer en inglés, The Breaking Jewel, de Makoto Oda. Una maravilla de ciento y pico páginas que trata de por qué los soldados japoneses en la guerra del pacífico prefirieron suicidarse a rendirse. Eastwood se copió bastante del libro para hacer Cartas desde Iwo-Jima, pero creo que no lo llegó a entender, porque la peli huele un pelín a épica yanqui.
Ya que estamos llegando al final, aprovecho para agradecerte la entrevista a cuatro manos. Ha sido muy interesante contrastar opiniones contigo. Dentro de diez años hacemos otra y comparamos, ¿qué me dices? A lo mejor nos hartamos de reír leyendo a esos dos novatos.
Mantra, de Rodrigo Fresán. Seguramente el mejor libro de fantasía que me he leído en diez años y un clarísimo ejemplo de que la fantasía en castellano no está ni de lejos mal. Es, salvando las distancias, el House of Leaves castellano.
Y si no te da miedo leer en inglés, The Breaking Jewel, de Makoto Oda. Una maravilla de ciento y pico páginas que trata de por qué los soldados japoneses en la guerra del pacífico prefirieron suicidarse a rendirse. Eastwood se copió bastante del libro para hacer Cartas desde Iwo-Jima, pero creo que no lo llegó a entender, porque la peli huele un pelín a épica yanqui.
Ya que estamos llegando al final, aprovecho para agradecerte la entrevista a cuatro manos. Ha sido muy interesante contrastar opiniones contigo. Dentro de diez años hacemos otra y comparamos, ¿qué me dices? A lo mejor nos hartamos de reír leyendo a esos dos novatos.
Y
venga, recomiéndame tú también algo, picha.
Guillem: Espero que sea mucho antes que dentro de diez
años. Repetiremos charla en persona y también en papel, seguro.
Yo por recomendar voy a recomendarte tres libros y, tratando El baile de los secretos del amor y sus cicatrices, que sean sobre ese espinoso asunto. Además tres de los libros de los que más he aprendido en los últimos años, auténticos manuales literarios.
La mujer Justa, de Sandor Marai. On Chesil Beach, de Ian McEwan. La casa de los encuentros, de Martin Amis. Tres imprescindibles, lo juro.
Un placer charlar contigo, Jesús
Yo por recomendar voy a recomendarte tres libros y, tratando El baile de los secretos del amor y sus cicatrices, que sean sobre ese espinoso asunto. Además tres de los libros de los que más he aprendido en los últimos años, auténticos manuales literarios.
La mujer Justa, de Sandor Marai. On Chesil Beach, de Ian McEwan. La casa de los encuentros, de Martin Amis. Tres imprescindibles, lo juro.
Un placer charlar contigo, Jesús




4 comentarios:
Hola
Hummmm. Buena entrevista. Me han llamado la atención las referencias a Benedetti que hay en las obras de los dos (a Benedetti no le he leído, por desgracia).
Luego... es cierto que la obra de Ray Bradbury tiene una carga de lirismo muy alta. Una de mis colecciones de relatos favoritas es Crónicas Marcianas, precisamente por eso. Aquel relato en que se describe una casa vacía me impresionó por el arte que tiene.
Me ha hecho gracia el cómo acabó El Baile de los Secretos en la colección de fantasía de AJEC :-) . Bueno, fantasía terrorífica y coincido con Guillem, sorprende que El Baile de los Secretos sea la segunda novela del autor, pero me da a mí que Jesús ha ido curtiendo su estilo con la narrativa breve.
Y es que os habéis juntado dos buenos en la entrevista :-D... Uno que escribe una novela donde se pintan unos monstruos horripilantes usando prosa poética y el otro que hila una historia con trescientos personajes y quince subtramas entrelazadas así, sin despeinarse.
Por supuesto, seguid así :-D
Un saludo.
Juan.
P.D: Me he llevado un alegrón, Guillem. Parece que vamos a ser compañeros de antología, en la del primer certamen de género fantástico, en la categoría de relato largo :-). ¡Qué ilusión! (ja, ja, ja)
Hola Juan, gracias por pasar.
Sí no has leído a Benedetti ya estás tardando! ;-)
Esta fue una entrevista un poco atípica, sin preparar las preguntas, dejando que el otro preguntase y respondiese según le viniese en gana. Una felación a dos bandas y no el típico onanismo solitario al que los autores nos acostumbramos tan facilmente.
Ya hablamos!
Muy interesante la entrevista y original la forma de hacerla.
Publico un enlace en el blog por si alguien se la perdió.
Un saludo ;)
Chicos, esto no es una entrevista, es un día largo de buenas charlas ;o)
No he leído tu novela, Guillem, pero sí la de Jesús. En ningún momento me aburrí. Y esa próxima aventura con Lovecraft... por favor, publica ya. Amenaza si es necesario. Yo te secundo con una porra.
El tema de las reseñas da para rato. No sirven para nada? Yo creo que remueven el guiso, y como dijo Wilde, a nadie le gusta que hablen mal de ti, pero es peor que no hablen.
La literatura fantástica siempre tiene un halo de oscuridad, parece que le cae mal a mucha gente, a saber por qué, por eso quizás no es muy buscada entre los escritores. Sin embargo, tan sólo hay que abrir los ojos al otro lado de las fronteras y veremos que el mercado es gigantesco. Y si aún no ha muerto incluso en territorio patrio, por algo será.
Gracias por la buena lectura.
Besotes fantásticos.
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