29ª Hispacón de Mislata. Una crónica.




El pasado 12 y 13 de Noviembre se celebró en Mislata, Valencia, la 29ª Hispacón/Imagicón, en la que nos reunimos casi todos —casi parece mucho, pero es que casi, casi...— los que nos dedicamos a esto de fantasear con las letras y los lápices, y aquellos que se dedican a poner ojos y orejas a lo que escribimos y decimos.
Como sabéis, fui para allá con demasiados compromisos bajo el brazo y el buen propósito de dedicar unas palabras a todos aquellos que veo mucho menos de lo deseado y que sé que se encuentran embarcados en proyectos literarios, o no, y que merecen toda mi admiración y respeto.
Desayunando, autores y aficionados
Para empezar, como viene siendo habitual, nos encontramos un buen puñado en el bar más cercano. Por fin conocí al escritor valenciano Javier Pellicer, que acaba de firmar su próxima novela con la editorial Paimés. Muchos éxitos para él desde aquí. También allí mantuve mi acostumbrada y necesaria charla con Jesús Cañadas, un escritor al que no me canso de lanzar elogios y pronosticar un gran futuro. Y así pasamos un buen rato, en la terraza del bar, charlando, comentando el estado del coso y el tendido, preparando un día que se presentaba intenso como poco.
Comencé mi periplo de una sala a otra en el salón de actos, presentando la antología Descubriendo nuevos mundos, publicada por la organización del evento, y en la que colaboro con mi relato: La alargada sombra de Pieter bondadoso.

En la mesa de presentación de Descubriendo nuevos mundos

Tras la primera toma de contacto con los aficionados —tengo que decir que en los pasillos de la Casa de la Sendra se respiraba un gran ambiente—, me dejé caer por la presentación de la novela de Jordi Biosca. El tablero de Yidana es una de esas novelas de las que oyes hablar tiempo antes de que se publiquen. Afortunadamente conozco a Jordi desde hace tiempo y contaremos con él y su obra durante Fantasti’cs11, las jornadas literarias de Castellón.
Con algunos de los autores de Crónicas e Iván Mourín
A partir de aquí cambié de sala y participé en la presentación de la antología Crónicas de la Marca Vol.2. Compartí mesa con Victor Morata, Ivan Mourín, Javier Pellicer y Elena Monteagud, además de Cristóbal Sánchez, uno de los desarrolladores del juego de rol más exitoso publicado en España y que todavía tiene mucho que decir en su periplo editorial. Iván Mourín resultó un maravilloso maestro de ceremonias con sus preguntas y apreciaciones sobre los relatos. Sin embargo, a pesar de la buena compañía, tuve que marchar a la presentación de mi próxima novela: Dueños del destino.
Presentar una novela como Dueños del destino podría parecer complicado, pero en realidad, se presenta por sí misma. La asistencia de público, notoria. Así que hablamos de genealogía, de personajes, de la creación literaria de larga distancia que supone un trabajo así y, de paso, alguna anécdota con la que encontré durante la fase de producción. Eternamente agradecido a todos los que pasaron.
Con Aída Albiar y su hijo
En las convenciones uno explota al máximo el don de la multiplicidad. Charla, interroga, se interesa y alaba el trabajo de compañeros y amigos a los que apenas ve un par de veces al año. Todos tienen un proyecto publicado, alguna cosilla pendiente o entre manos, y una bala en la recámara o as en la manga, dependiendo de lo belicoso del tema. Y con esto me traigo, como viene siendo costumbre en mí, la mejor enseñanza de convenciones y congresos: y es que el tren no se detiene. Uno puede subirse de un brinco, sin pensarlo demasiado, porque la máquina no aminora la marcha y todos, cada uno, se rompe los huesos y devana los sesos por escribir y robar horas al sueño. Carpe noctem, dicen los escritores…
Así, tras la comida de rigor, las conversaciones y chascarrillos malintencionados, los planes susurrados, conspiraciones creativas a la sombra del café y la copa, llegó la hora de dar mi charla sobre Star Wars y el budismo zen.
Para no faltar al canon del artista despistado, llegué tarde a mi propia conferencia. Apenas diez minutos, lo suficiente para no dar tiempo a la duda, los nervios, el temor o la cobardía. Para ser mi primera charla la cosa fue bastante bien. Y debo recordar que mi deriva hacia el arquetipo del anacoreta misántropo suele convertir estos momentos en una auténtica tortura. A pesar de todo, la sala se llenó, con gente en pie al fondo de la habitación, incluso a mi alrededor o en la puerta. Al final, aplausos e incluso algunos se acercaron a saludarme y comentar algunas incidencias de la charla o mi punto de vista.
Siento, de veras, no haber podido dedicar todo el tiempo que debería a la mayoría de vosotros. Apenas unas palabras con la mayoría que dejan buenas conversaciones en el tintero de lo obligado. Continuará en Fantasti’cs 2011, donde nos encontraremos unos pocos.
Me traje buenas amistades, grandes sensaciones, y las baterías de la motivación cargadas para seguir mejorando en este oficio del juntaletras, que elegí por una deuda a la sinceridad personal.

2 comentarios:

Javier Pellicer on 17/11/11 19:03 dijo...

Lo mejor de estos encuentros es precisamente eso, el encontrarse con gente que hasta el momento sólo conocías a través de internet y compartir sensaciones con ellos; todas esas cosas que a lo mejor en nuestro entorno cotidiano no podemos discutir, porque no hay nadie cercano que tenga la misma pasión que nosotros. Fue un verdadero placer conocerte, Guillem.

Ayda Albiar on 19/11/11 9:42 dijo...

Tú di lo que quieras Javi, pero te fuiste sin la foto de rigor... conmigo jajajaja
A ver si en la fantasti'cs :P

Guillem me lo pasé bomba y para mi sorpresa Alajandro se lo pasó bien también que no dio apenas guerra ^^

Nos vemos por Castellón :P

PD: Puede que me anime a una entrevista para rematar la reseña n.n

 

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