El otro día ya lo comentaba, y es que ser escritor vale la pena por muchas razones. Para mí, escribir, a estas alturas, es un regalo. El simple hecho de amontonar letras y hacer creer a los demás que los sudores de mi mente son reales ya es un premio, un sueño cotidiano. Sin embargo, además de los anhelos de infancia y las caricias al ego de ese niño que reclama atención infinita, escribir toma su verdadera definición cuando se puede ser útil, no sólo al ocio literario de los otros, sino útil de verdad, de los que consiguen algo al apoyar la yema de los dedos en el desgastado teclado.
Cuando el escritor Juan de Dios Garduño contactó conmigo para formar parte de un antología benéfica no dude un instante en abordar su barco y ponerme manos a la obra. Especialmente cuando supe que los beneficiados de tal antología eran un grupo de niños que suelen pasar sus vacaciones en España a través de la Asociación “Matrioska-Fons Mellaria”.
Admiro mucho la obra de Dhal y acepto un reto literario antes incluso de que el guante me roce la cara. Me gusta escribir para los niños; en serio, creo que encuentro algo bueno si escarbo en mi interior, si rebusco en el cajón desastre de mis recuerdos. Hay libertad e inocencia, hay una crudeza terrible y también sinceridad hasta el insulto. Ser niño es algo que todos olvidamos, apremiados por la madurez, por el trabajo, las deudas, el despertador, los fines de semana... A veces hay que relajarse y ser un poco más niño, preocuparse menos del "qué dirán", de la seriedad y el decoro. Ser un poco menos serio, menos lo que creemos ser y más lo que somos de verdad, lo que olvidamos y enterramos en las maneras y la moral.
Quiero recomendar esta antología de cuento fantástico porque hay un gran motivo detrás, porque los beneficiados son niños que pueden alejarse de una realidad demasiado gris, demasiado real, y porque conozco a la mayoría de escritores e ilustradores y puedo decir que son grandes creadores de sueños.
Así pues, de momento, y hasta que salga a la venta, podéis hacer pre-pedidos en el blog de la antología o bien esperar a que salga a la venta el próximo mes. No os arrepentiréis y además colaboraréis en una gran iniciativa.
Visitad el blog de la antología y haced vuestro pedido ya, o hablad con vuestro librero habitual para que lleve unos cuantos ejemplares a vuestra ciudad. Lo siguiente es cosa de poner los pies en alto y regalarse un buen libro, uno de esos que van directos al magma de nuestra existencia: la infancia.
![]() |
| Click en la imagen para pedir tu ejemplar de Ilusionaria |
La madrugada del 26 de abril de 1986, el reactor número 4 de
la Central Nuclear de Chernóbil hizo explosión cerca de la
frontera con Bielorrusia. Se intentó acabar con el fuego utilizando agua,
creando así una gran nube radiactiva que el aire distribuyó por diversos países
europeos.
Podría ser el comienzo de un cuento con apenas perspectiva
de final feliz, pero no lo es y, de serlo, habría esperanza.
Han pasado 25 años y el aire les sigue haciendo daño.
Tan triste y
sencillo como que el material contaminante de la atmósfera libera elementos
radiactivos que el organismo reconoce como sales minerales, así que los deja
formar parte del metabolismo, provocando en el ser humano diversos daños. Los mayores afectados son los niños,
por su condición de seres en crecimiento. Por si no fuera suficiente, a la poca
esperanza sanitaria del entorno, se le suma la económica.
Por todo esto, y porque no debemos olvidar, nace ILUSIONARIA.
Se trata de un proyecto benéfico en el que colaboran 20 autores y 20
ilustradores de nuestro país, bajo la batuta de Juan de Dios Garduño Cuenca
(escritor y asesor editorial).
Los nombres de los participantes, así como sus biografías,
pueden consultarse en http://ilusionariaantologabenfica.blogspot.com/,
blog creado para la difusión de los avances al respecto, información de las
presentaciones previstas y posibilidad de realizar un pre-pedido de la antología.
Dentro de ILUSIONARIA encontrará veinte cuentos
infantiles y sus respectivas y maravillosas ilustraciones, con este ilusionante
proyecto se pretende recaudar fondos que serán entregados, en su
totalidad, a la Asociación “Matrioska-Fons
Mellaria”. Con ellos, se cubrirán gastos de desplazamiento y gestiones de
visados de los niños de 7 a 17 años que componen el programa de acogida.
¿Por qué traer a estos niños a nuestro país? Dos razones
importantes:
1.- Que los niveles de material radioactivo disminuya en el
organismo de los niños acogidos (está probado que se consigue con estancias de
45 a 60 días fuera de “onda”).
2.- Que puedan ser, al menos durante verano y navidad, lo
que son: niños.
Escribamos, entre todos, este cuento.



0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada