To Amazon or not to Amazon
Ya hacía algún tiempo que me
debía este artículo. Quizá parezca oportunista, despechado, interesado o ves a
saber cuántas cosas más se pueden decir de alguien que se apunta al tema del
momento. ¿Es el tema del momento? ¿Lo es? Bueno, si es así. ¿Por qué es la
comidilla o el desvelo de unos y otros? Esta profesión tan fácil, a veces,
parece otra cosa, parece un castigo por los errores de otros. Pero voy a ir por
partes y comenzaré por el principio, si lo encuentro, tirando del hilo de mi
maltrecha memoria.
Todo comenzó, supongo, el día en
que alguien, cansado de que las editoriales le rechazasen su manuscrito,
decidió publicarlo en Amazon. Para sorpresa de todos —excepto el interesado— el
libro consiguió miles de descargas. A partir de ese momento ocurrió algo muy
curioso, unas palabras que suelen sobrevolar las excusas de la mayoría de
aquellos que se ponen frente a un teclado; alguien dijo: era un tesoro por
descubrir, un best seller en la sombra, un genio de las letras que las editoriales
pasaron por alto. Lo peor fue que alguien lo creyó.
Amazon es una plataforma
cojonuda, de hecho, creo que es el futuro de la literatura. Así es, una
magnífica conexión directa entre lector y escritor. Pero no nos engañemos, no
es la panacea, ni uno se convierte en un genio porque unas miles de personas se
descargasen su libro por ochenta céntimos.
La pregunta se hace inevitable:
¿cómo pueden estar equivocadas miles de personas? La falsa perspectiva de
nuestra deficiente sociedad democrática nos ha convertido en esclavos de las
cifras. Deberíamos diferenciar entre los gustos de la mayoría —o una buena
parte de ellos— y el juicioso saber en lo literario o en cualquier otra
expresión artística. Si esto fuese así, las mejores películas serían las de Will
Smith y el mejor programa de televisión el Sálvame. Pero claro, resulta más
fácil decir que El Hormiguero es sólo un programa para pasar el rato aunque lo
vean milllones de personas, que aceptar que tu libro, rechazado por treinta
editoriales y que ahora ha conseguido tropocientasmil descargas, es muy deficiente
en muchos aspectos. La complacencia es el peor enemigo de los escritores.
Es más sencillo mirar adentro y
alimentar el orgullo, que utilizar ese empujón para crecer en lo literario. Y
es que se podría crecer y ser mejor escritor, conseguir que esos manuscritos
que no pasaron el corte editorial lo hagan ahora. Aprender a escribir es cosa
de cada día. No existe un diploma, un título que diga: ya eres escritor,
firmado: Amazon.
Sin embargo, y para acabar de
liar el bochinche, llegan las editoriales y, como toda buena empresa, se dedica
a tentar cual Fausto a los top Sellers de Amazon. Este último movimiento
estratégico resulta cristalino, casi catártico. Las editoriales se rinden a su
error: dejaron pasar a un gran escritor y ahora recapacitan. ¡No! Las
editoriales, señoras y señores, se rinden ante las ventas. Todo lo otro son
excusas, para quien quiera creerlas.
Para acabar con el cuento,
resulta que los otros escritores, entre los que me incluyo, nos encontramos en
una trinchera en plena batalla. Esa es la situación. Las balas silban sobre
nuestras cabezas. Lo crean o no es muy fácil acabar con la carrera de un
escritor y muchas puertas se cierran de la noche a la mañana. Hay que tener
tiento y dar pasos cortos, observar al resto de la compañía y esperar. Ya hay
suficiente riesgo con la que nos está cayendo encima. ¿Quién se asomará primero
a la trinchera y emprenderá el asalto? ¿Quién perderá la tapa de los sesos en
el fuego cruzado? Me gustaría ver uno de los héroes, de los grandes escritores,
ponerse en pie. Stephen King lo hizo; lo hizo y fracasó. El mundillo editorial
no es tan sencillo como revisar las listas de los más vendidos en Amazon.
Algunos queremos ganarnos la vida con esto, labrarnos un camino. Y para labrar
hace falta un tractor, no un Ferrari. Desconfiad del éxito, sed humildes.
Por otra parte, y para finalizar,
quiero destacar que cualquier persona que se ponga delante de un teclado
durante semanas y saque adelante una novela tiene todo mi respeto. Pero ¿de
veras quieres venderla por ochenta céntimos? ¿Algo menos de lo que vale un
Donut glaseado? Yo no puedo vender mi novela por un euro; puedo regalarla
cuando me venga en gana, puedo incitar a los chavales jóvenes a que la roben de
los centros comerciales si no pueden pagarla, que la presten a
todos sus amigos. Que la lean, o lo intenten, no me importa. Pero, ¿ochenta
céntimos? ¿Es una broma?


8 comentarios:
Siento discrepar contigo en esta ocasión, compañero. Será porque conozco dos de los casos de los que hablas desde mucho antes del boom y por aquel entonces ya pensé que realmente merecían estar donde ahora están. De los demás no puedo hablar, porque no los he leído, pero me arriesgaría a decir que, sin necesidad de que tengan que ser genios de las letras, con mucha probabilidad sus novelas son, como mínimo, interesantes y están bien escritas. Yo no compararía la literatura con la televisión o con el cine, mucho menos cuando el éxito de ventas en la plataforma que nos atañe solo tiene que ver con el boca a boca y nunca con campañas publicitarias monumentales.
Tampoco comparto tu visión en relación a los 80 céntimos. La guerra por el Norte está a 3 euros. Tampoco es tanta la diferencia. Bueno, bien visto son tres donuts glaseados, una merienda nada desdeñable, jeje. Un abrazo, Guillem.
Hola Guillem, estoy de acuerdo con mucho de lo que dices pero, como Velkar, también discrepo en otras cuestiones. Por poner nombres y apellidos, mi admirado Fernando Trujillo vende que da gusto, a los infames 80 céntimos la mayoría de sus obras. Sin embargo sus novelas son casi todas muy cortas, casi como relatos largos (otra de las ventajas del libro electrónico: libertad completa de extensión). Creo que si se juntasen todas igual no llegaban al número de páginas de "dueños del destino". Así pues, sus novelas son comparativamente mucho más caras que las tuyas o las mías (si atendemos a esta equiparación "al peso", que tampoco es que me guste mucho). Por otro lado ¿cuál es el porcentaje que nos llevamos del libro electrónico comparado con el impreso? Es sin duda mucho más alto. En mi caso al menos altísimo, ya que ni siquiera he cobrado aún un duro de la edición de mi libro en papel (y con esto no quiero culpar a mi editor, ni mucho menos, sino poner sobre la mesa los hechos), mientras que amazon me hace un pequeño ingreso mensual por las ventas en europa y me envía un talón trimestral por las ventas en EE.UU. Así pues, para quien quiera hacer de la escritura una forma de ganarse la vida, amazon resulta una opción bastante realista.
También tengo que decir que hemos pasado de tener a las editoriales en un pedestal, a echarlas a los perros, aunque en el caso de las más grandes ellas se lo han buscado. El tiempo pondrá la balanza de nuevo en su sitio, pero está claro que ha nacido una nueva forma de negocio, y una nueva oportunidad para los escritores, para todos.
Roberto y Ramón, gracias por llevarme la contraria. La verdad, comenzaba a pensar que nadie diría una palabra.
Roberto, mi intención era dar un toque de realidad al eterno asunto de la autopublicación. No me refiero a ninguna obra en concreto, ni mucho menos. Pero se escucha mucho discurso profético sobre Amazon y, afortunadamente, las cosas no son blancas o negras. Mal que me pese, hoy en día, Amazon es un estigma más que una ayuda. Espero que un día cambie, pero no será mañana. No es culpa mía, yo no redacto las reglas.
Por otra parte, Ramón, he escuchado a más de uno llamarse independiente por dar la espalda a las editoriales que le dieron la espalda a él primero y sacar sus novelas con Amazon. Viendo las cifras de ventas y los contratos leoninos de Amazon, independiente no es el término que más se acerca a publicar con ellos. El porcentaje para Amazon -una multinacional americana que comercializó incluso los textos de Wikileaks a pesar de ser de difusión gratuita- no se da en ningún otro contrato editorial, siempre que vendas tu libro por debajo de el precio que ellos estipulan. Finalmente, la independencia también sale cara.
No tengo nada en contra de que alguien venda sus libros por ochenta céntimos. De hecho me gustaría que el lector pagase por el producto una vez disfrutado en función de la satisfacción. Confío en la voluntad de la gente y sé que es un sistema que funcionaría. Si no existiese el dinero sería la diferencia de recibir a cambio de tu trabajo, un huevo o una gallina.
Como dije en el artículo, Amazon es el futuro de la literatura, eso es así, le guste o disguste a quien lo lea. Así que nos tendremos que ir acostumbrando. Pero salir de la sartén para caer al fuego nunca fue buen negocio. Por eso repito, desconfiad del éxito, sed pacientes y perseverad.
Un abrazo a ambos.
Guillen, con tu permiso me gustaría presentar tu comentario en ForoKD. Me parece muy acertado, y tenemos varios escritores noveles que suelen presentar sus obras en dicho foro y a los cuales les podría ser interesante la lectura de este.
Si me lo permites lo publico enlazando a esta página.
Espero tu consentimiento.
Gracias
Por supuesto puedes enlazar el artículo.
Muchas gracias a ti.
Ni tanto ni tan calvo Guillem. Tus novelas valen sin duda mucho más de 0,80 € pero si las vendes por descarga digital no puedes ponerlas casi al precio del formato físico. Compre en Amazon La Guerra por el Norte por unos cinco euros y pico si no recuerdo mal (aunque ya lo tenia en formato físico por unos 20 euros aproximadamente). Esos cinco euros y pico es un precio razonable y lo pagué con gusto. Ni tanto ni tan calvo maestro de las letras.
Hola Jack, no digo de ponerlas al mismo precio que en papel, de hecho estoy a favor de una bajada considerable de precios, especialmente aquellos que se ven inflados por intermediarios. Sin embargo, hay que tener en cuenta que una novela son, más o menos, unos doce meses de trabajo. Ningún autor profesional podrá sacar sus novelas a ese precio, a no ser que se dedique a la literatura fast food y publique cuatro, cinco o seis novelas al tiempo en Amazon. Una cosa es lanzar a la red las novelas abandonadas en cajones y otra muy diferente, escribir durante un año para después darle un precio justo por el trabajo/esfuerzo invertido. Esa es una mala dinámica de mercado, pues amenaza con cambiar la manera en que se afronta esta profesión. Resulta mejor y más rentable, publicar novelas breves, en las que se invierte mucho menos esfuerzo , e inundar Amazon con trabajos propios a precios muy reducidos. Es una vuelta al folletín y la novela pulp, de entretenimiento, que es producida en serie para un público generalista.
Personalmente creo que el modelo de negocio está cambiando y va a sufrir un proceso de degeneración en los próximos años. La industria se revuelve y trata de imponer su ley, mientras los escritores profesionales estamos entre dos fuegos, el mercadillo de Amazon y las librerías.
Hola Guillem. Yo compré Guerra por el Norte vía Amazon. No sabía nada de tí, no te había leído ni sabía de tu existencia. Pero vi "fantasía épica" y autor español, y no pude quedarme indiferente. Pinché en comprar tras consultar el precio. Pero en el fondo, fue el precio el que me permitió arriesgarme. No me gasto 15€ por probar, pero sí 3. Ésa creo que es la principal ventaja. Pero claro, para que puedas dedicarte profesionalmente debes vender muchos libros: a cuanto menor es el precio, más libros has de vender para que te salga a cuenta.
Yo mismo he barajado autopublicar con Amazon. Pero ha despertado en mí un pequeño dilema moral. Si cada vez hay más autopublicaciones sin que pasen la criba de lo decente... ¿en qué se puede convertir Amazon? Y apara eso, me tomo a mí como ejemplo. Ya he pensado en que si ninguna editorial me publica, autopublicar. Pero si no me publican... ¿no será que igual es una mierda lo que he escrito? ¿Será mi ego tan grande como para pasarme por el forro el criterio de gente que se dedica profesionalmente a eso?
Por otro lado, ya he visto cómo algunos autores menores se asocian entre ellos para comprarse sus novelas y poner comentarios favorables y así intentar aumentar sus ventas. Al final, ¿te vas a poder fiar?
Publicar un comentario en la entrada